viernes, 11 de noviembre de 2011

El origen de las nota musicales (Guido de Arezzo)

Guido de Arezzo (995-1050) es considerado el "padre de la música", en la primera mitad del siglo XI. Fue quien dio nombre a las notas musicales, inspiradas en las sílabas iniciales de unos versos dedicados a San Juan Bautista, "Ut queant laxis" e ideó el pentagrama.
Ut queant laxis

Re sonare fibris

Mi ra gestorum

Fa muli torum

Sol ve polluti

La bii reatum

Sancte I ohannes

"Para que tus ciervos puedan exaltar a plenos pulmones las maravillas de tus milagros perdona la falta de labios impuros, San Juan ".
En un principio, la nota DO se llamó UT. Hoy en día sólo se utiliza en el idioma alemán y para el Canto Gregoriano. La nota SI se forma por las iniciales de: Sancte Iohannes.
Fuente: http://www.culturizando.com/2011/11/nota-curiosa-el-origen-de-las-notas.html
@Culturizando

jueves, 10 de noviembre de 2011

Goleman: la eficiencia está entre el aburrimiento y el estrés

El psicólogo estadounidense Daniel Goleman habla sobre las implicaciones que en el mundo corporativo tiene aplicar la inteligencia emocional y su relación directa con la productividad de las empresas en estos días
El autor, psicólogo y periodista Daniel Goleman generó gran interés en el papel que juegan las emociones en el pensamiento, la toma de decisiones y el éxito individual cuando publicó el libro Inteligencia emocional en 1995. Esta obra terminó convirtiéndose en un bestseller internacional y Goleman logró dos nominaciones a los premios Pulitzer y un puesto en el top ten de los intelectuales más destacados del mundo de los negocios según Accenture Institute for Strategic Change.
Tras su reciente visita a España como conferenciante del foro para directivos Expomanagement, Goleman explica a Universia-Knowledge@Wharton las implicaciones que en el mundo corporativo tiene aplicar la inteligencia emocional y su relación directa con la productividad de las empresas hoy en día.
El psicólogo está convencido de que la inteligencia emocional está ganando peso en las estructuras empresariales, aunque reconoce que la velocidad es diferente según los países. “Bajo el patrón de la inteligencia emocional, las compañías pueden calcular las posibilidades de éxito de un individuo con mayor precisión que si sólo evaluaran su coeficiente intelectual”, un aspecto clave cuando contar con los mejores profesionales es cada vez más importante para sobrevivir al entorno económico, explica Goleman.
Para demostrar su teoría, este psicólogo utiliza como ejemplo el desempeño profesional de quienes en su día podían haber sido compañeros de colegio: “El mejor de la clase, con un alto grado de coeficiente intelectual, ha resultado tener un éxito laboral inferior a otro alumno que era un estudiante promedio. La diferencia entre ellos radica en que el segundo es capaz no sólo de controlar sus propias emociones, sino también de influir positivamente en los grupos de trabajo. Todos quieren trabajar con él”.
Esta capacidad para mediar en el estado de ánimo de un grupo está considerada como una de las virtudes de la inteligencia emocional que define Goleman. “Cuando se es el líder de un equipo de trabajo, el impacto que se tiene sobre el estado emocional del conjunto es mayor. Todos están atentos al humor del jefe y se amoldan a él”, asegura. En su opinión, “las oscilaciones en los estados anímicos se ven reflejadas en los niveles de la producción. Se tiende a la baja cuando el grupo está deprimido y al alza en el caso opuesto”.
Así como el ánimo del líder es evaluado por los empleados, también lo son sus acciones. Por eso, Goleman asegura que la tendencia que siguen algunas empresas en España de anunciar grandes despidos a través de los medios de comunicación, sin informar adecuadamente antes a su personal, es un grave error. “Cuando una organización se ve obligada a tomar estas medidas drásticas, es necesario que se pare a pensar cómo las realizará y el impacto que tendrán sobre el estado de ánimo de quienes permanecen en la compañía”, explica.
En lo que va de año, la empresa de telecomunicaciones Telefónica ha sido una de estas compañías, anunciando un expediente de regulación de empleo (ERE) que afecta a 6.500 personas de su plantilla en España. Goleman no cuestiona esta decisión empresarial, sino el hecho de anunciarla antes de tener claro exactamente el número de afectados, ya que sólo unos días después de que se diera a conocer la noticia, el grupo amplió la reestructuración a 8.500 empleados, para luego volver a la cifra inicial. El psicólogo apunta que estas decisiones “generan un gran temor e inestabilidad dentro de las empresas. Las compañías necesitan mantener su ritmo productivo, incluso superarlo, por lo que es necesario un mensaje donde se explique que, desgraciadamente, tienen que dejar ir a una parte del personal para la supervivencia de la empresa. Pero, cuando la situación mejore, se abrirán las puertas para que vuelvan”. Este mensaje se debe realizar, según este experto, de forma sincera y no sólo en los medios de comunicación como una medida de imagen, sino simultáneamente con los empleados. Por eso, aplaude actuaciones como las del productor siderúrgico ArcelorMittal en España, que negoció hasta el último detalle de su proceso de reestructuración con los representantes de la fuerza laboral antes de comunicar la medida al resto del mercado.
Formación
Ante el importante impacto que tiene la inteligencia emocional en la cuenta de resultados de una compañía, Goleman considera que las universidades y las escuelas de negocios deberían convertir esta filosofía en una nueva asignatura del plan de estudios. A su entender, las instituciones académicas centran sus esfuerzos en enseñanzas técnicas y dejan a un lado otros aprendizajes más sociales. Pero, ¿qué se puede hacer en un país como España donde la edad media de los primeros ejecutivos de las grandes compañías ronda los 70 años y ya no van a pasar por la universidad?
Este experto reconoce la dificultad de inculcar estos conocimientos a quienes han desempeñado durante muchos años el mismo cargo y nunca han tenido en cuenta la inteligencia emocional. Para Goleman, la respuesta es sencilla: “Sólo cambiarán si realmente quieren hacerlo”. Y como ejemplo, utiliza a los directivos estadounidenses, que rotan en el cargo cada cuatro o cinco años, mientras que en España la tendencia es a mantenerse en su posición. De hecho, Telefónica y el banco BBVA, por ejemplo, utilizaron la última modificación de sus estatutos para ampliar el límite de edad de sus consejeros de administración para no tener que iniciar un proceso de sucesión de sus primeros ejecutivos.
Pero además, cambiar viejos hábitos no es fácil. A pesar de que la disposición es el primer paso, el reto de empezar a utilizar la inteligencia emocional consiste en dedicarle mucho tiempo y esfuerzo. Daniel Goleman explica que, “al principio, el ejecutivo se sentirá forzado, como si estuviera realizando acciones contranaturales. Sin embargo, en un plazo de tres a seis meses, según el grado de esfuerzo, el directivo empezará a adoptarlo como una actitud natural”. Por supuesto, la edad influye a la hora de hablar de cambios, sobre todo porque será más difícil cambiar un hábito cuanto más arraigado está.
Para iniciar el cambio, Goleman recomienda a los directivos que “conversen sinceramente con sus equipos de trabajo y conozcan qué actitudes o acciones afectan al grupo. Con las respuestas obtenidas, el líder podrá rectificar sus comportamientos, algunos de los cuales realiza inconscientemente. Cuando el ejecutivo hable con sus empleados sobre sus actitudes negativas, seguro que se llevará una buena sorpresa”, aunque para eso hace falta exponerse a las críticas sin miedo y, por supuesto, sin resentimientos.
Con buena disposición y conociendo en qué debe mejorar, el directivo está listo para aprender la lección más importante: el autocontrol. “Un individuo no puede esperar controlar a un grupo cuando es incapaz de controlarse a sí mismo”, apunta el psicólogo.
Con la adquisición de estos nuevos aprendizajes, el líder podrá moldear el ambiente laboral de su grupo y obtener mejores resultados a partir de cómo es percibido por sus empleados”. Para este gurú estadounidense, los ejecutivos que proporcionan una dirección y visión a largo plazo, los que él denomina visionarios, y los que desarrollan a los empleados para el futuro, conocidos como orientadores, son quienes tienen un mayor impacto positivo sobre el clima laboral. Sin embargo, “aquellos que presionan para la realización de las tareas, es decir, el líder que marca la pauta, y los que exigen obediencia, con un perfil autoritario, son quienes más deprimen a los grupos”.
La influencia de los líderes en sus grupos de trabajo se ve intensificada cuando la empresa está involucrada en una crisis. “En los momentos difíciles, los empleados empiezan a observar a sus superiores como si fueran sus padres. Los convierten en un modelo a seguir, estudian sus estados de ánimo y terminan por copiar la actitud, positiva o negativa”, explica Goleman. En estas situaciones, el autor de Inteligencia emocional recomienda ser claros y transparentes porque eso ayuda al desempeño conjunto de la organización: “Hay ocasiones en los que es necesario pararse a hablar con el personal de la empresa y admitir que son tiempos complicados, por lo que se pedirá el mayor esfuerzo de todos los miembros”.
En este sentido, Goleman también se refiere a los abusos que algunas empresas cometen cuando se inician reestructuraciones y se sobrecarga al personal, que aguanta la situación mientras planea el fantasma del despido. “Los esfuerzos que se soliciten en tiempos difíciles no deben ser absurdos, sino justos. El líder debe encargarse de mantener a su personal en un estado mental intermedio entre el aburrimiento y el estrés. Concentrarlo en un punto donde el individuo sienta presión, pero tenga la capacidad de adaptarse a las situaciones y cambiar con innovación su entorno”, matiza.
Para fortalecer la relación con los empleados, el psicólogo recomienda conversar directamente con cada trabajador o miembro del equipo y no abusar de la tecnología. “El problema de la tecnología es que se pierde una parte potencial del mensaje por la falta de emociones corporales”, explica. En su opinión, las señales que emite el cuerpo humano es una parte más de las muchas piezas que hay que tener en cuenta a la hora desarrollar la inteligencia emocional.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Alfonsina Storni (1892-1938) y su soledad

Alfonsina Storni Martignoni nació el 22 de mayo de 1892 en Sala Capriasca, Suiza. Hija de Alfonso Storni y Paulina Martignoni, es la tercera descendiente de la familia, sus hermanos Romeo y María nacieron en 1887 y 1888 respectivamente.
A los cuatro años la familia regresa a San Juan, Argentina, donde residían. A los siete nace su hermano Hildo.
Desde su llegada a San Juan la familia está en una situación miserable. Se trasladan a Rosario en 1901 y prueban suerte con un Café Suizo en el que Alfonsina limpia y sirve.
Con 12 años Alfonsina escribe su primer poema, triste y centrado en la muerte, y lo deja bajo la almohada de su madre para que esta lo lea. A la mañana siguiente, mediante varios coscorrones, su madre le explica que la vida es dulce.
Su padre, depresivo y alcoholico, fallece en 1906 y Alfonsina, que no para de escribir poemas, entra a trabajar en un taller de gorras.
Su madre, Paulina, se casa de nuevo y se traslada a Butinza, allí continúa dando clases de música y canto. Alfonsina se traslada a Coronda para estudiar Magisterio, trabaja como celadora en la escuela, pero el dinero que le queda tras pagar la pensión no le da para vivir y tiene que hacer escapadas a Rosario para cantar en un teatrillo como corista. Se descubre en Coronda su trabajo como cantante y Alfonsina piensa en suicidarse tirándose al agua. Al año siguiente, en 1991, obtiene el título de maestra y ejerce ese otoño en una escuela de Rosario.
Publica sus primeros versos en las revistas Mundo rosariano y Monos y Monadas y tiene su primer desengaño amoroso con un hombre casado mayor que ella que la deja embarazada. Alfonsina, avergonzada, se refugia en Buenos Aires y da a luz a Alejandro el 21 de Abril de 1912; ella tenía 20 años.
Trabaja como cajera en una tienda y colabora en Caras y Caretas, entra a trabajar como corresponsal psicológico. En esa oficina dicta su primer libro de versos La inquietud del rosal, se lo enseña al poeta Felix B. Visillac que consigue que sea publicado. La revista Nosotros elogia el poemario y desd ese momento Alfonsina entra en el círculo literario de la revista. Se hace conocida y admirada, pero sigue teniendo problemas económicos. Es nombrada directora de un colegio y mientras allí trabaja escribe su segundo libro, El dulce daño.
En marzo de 1918 los nervios la obligan a dejar su puesto de directora y vuelve a entrar en los círculos literarios. Publica su segundo poemario y colabora en Atlántida mientras trabaja como celadora en un colegio.
Publica Iremediablemente en 1919 y la crítica lo ensalza. Al año siguiente la Universidad de Montevideo la invita a dar unas conferencias. Publica Languidez ese mismo año. Le crean una Catedra en el Teatro Infantil Lavardén y allí trabaja enseñando a niños.
Su fama va en aumento, lo que hace aflorar su comportamiento neurótico, se retira a Los Cocos como hará más adelante en su vida varias veces. Tras el Premios Nacional de 1922, el Ministro de Instrucción Pública crea una cátedra para ella en la Escuela Nacional de Lenguas Vivas en 1923.
Sigue publicando poemario hasta que en 1927 estrena una obra de teatro, El amo del mundo, un rotundo fracaso que no aguanta más de tres días en cartel. En los años treinta realiza dos viajes a Europa con su amiga Blanca de la Vega, básicamente para olvidar sus problemas mentales. Tras la vuelta del último viaje se le descubre un tumor en el pecho; se lo extráen con éxito, pero la terapia de rayos es tan dolorosa que no la sigue.
Alfonsina se retrae y apenas sale a la calle. Vive sus últimos años atemorizada por la muerte. El 25 de octubre de 1938 hayan el cuerpo de Alfonsina Storni en la playa de La Perla, en Mar del Plata. Al día siguiente se publica su último poema, Quiero dormir, en La Nación.

VOY A DORMIR

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas, bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias... Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.
Fuente: http://escritoras.com/escritoras/escritora.php?i=937332543
@ELTIEMPO
http://www.internetika.com.ar/cafepoesia/alfonsina.htm#33.VOY A DORMIR

martes, 25 de octubre de 2011

Y si EEUU prueba sin entrar en conflictos bélicos??

EE UU implantará “sueños artificiales” a sus soldados con estrés postraumático.
El 2010 y por segundo año consecutivo, más soldados estadounidenses se suicidaron que aquellos que murieron en las guerras de Irak o Afganistán, tanto hombres como mujeres y soldados en activo o veteranos.
El Ejército de EEUU ha presentado un proyecto que busca por medio de imágenes tranquilizadoras, eliminar los traumas y pesadillas de los soldados afectados de estrés postraumático.
Se trata de un proyecto que busca, por medio de imágenes tranquilizadoras, implantar “sueños artificiales” que faciliten el descanso de los combatientes.
Mediante una computadora portátil y con gafas 3D, podrán visionar reiteradamente escenas apaciguantes, pero totalmente artificiales, que ayudarán a evitar pesadillas, informa un artículo de la revista Wired.
Según explica la publicación, estas visiones neurológicas ocuparían el espacio que la mente dedica al recuerdo recurrente de traumas y malas experiencias.
La noticia se difunde después que se conociera que en 2010 y por segundo año consecutivo, más soldados estadounidenses se suicidaron que aquellos que murieron en las guerras de Irak o Afganistán, tanto hombres como mujeres y soldados en activo o veteranos.
462 soldados murieron en combate, mientras que 468 se suicidaron en 2010. La cifra es significativa y preocupante, ya que aumenta cada año. En 2009 hubo 381 suicidios de militares, una cifra que también superó el número de muertes en combate ese año.
@laradiodelsur:

sábado, 15 de octubre de 2011

Los orígenes del nombre Apple

Una versión asegura que Steve Jobs, fanático confeso de los Beatles, decidió llamar Apple su empresa como homenaje a la casa discográfica del grupo pop, que tenía el mismo nombre. Aunque, para los más críticos, es imposible que alguien tan original como Jobs tomase el nombre de otra compañía.
Según otras fuentes, el fundador de Apple pasó horas pensando qué nombre podría ponerle a su compañía, hasta que llegó el día de registrarse. Entonces, decidió llamar la empresa como lo primero que viera o se le viniera a la mente. En ese momento, estaba comiendo una manzana, y así fue como quedó Apple.
La historia más sencilla es la que sostiene que a Jobs le gustaban las manzanas y que, por eso, nombró así a la compañía de Cupertino.
De acuerdo con otras versiones, Apple y su consecuente logo de la manzana mordida es una alusión al matemático Alan Turing, quien se suicidió comiendo una manzana envenada. Hay quienes dicen que el logo multicolor que la compañía llevó por un tiempo hace referencia a la bandera gay por la homosexualidad de Turing.
También su origen se vincula con Isaac Newton y su teoría de la gravedad que comprobó con la misma fruta. De hecho, uno de los primeros logotipos de Apple es el mismo científico sentado bajo un árbol.
Lo más cercano a la versión oficial del co-fundador de Apple, Steve Wozniak, es que Jobs habría decidido llamar a la empresa de esa forma simplemente porque un granjero que trabajó con él en Oregon le sugirió el nombre.-
@C5N:

domingo, 9 de octubre de 2011

El hombre más odiado de Islandia "Thor Björgólfsson"

La competencia es dura en estos tiempos, pero Björgólfur Thor Björgólfsson es seguramente el tipo más odiado de Islandia, país hasta hace no tanto escasamente dotado para la rabia. Con su perpetua sonrisa de medio lado, el aire de suficiencia, esa forma de juntar las yemas de los dedos al hablar y el reloj de competición absurdamente grande que asoma por el traje de 4.000 euros, Thor representa bien la imagen de lo que acabó con la bancarrota de una nación que se acostó un día siendo "la más feliz del mundo" y despertó al siguiente en el epicentro de una pesadilla financiera global cuyo final aún no se vislumbra.
Sus poco más de 320.000 compatriotas (la pintoresca y volcánica Islandia tiene el tamaño de Portugal y la población de Vigo) culpan a Thor y a aquellos que son como Thor -una veintena, no más, de banqueros, políticos y empresarios sin escrúpulos que aprovecharon una desregulación sin precedentes para enriquecerse salvajemente- de llevar al país a la ruina con sus negocios en el extranjero, sus arquitecturas bancarias pirotécnicas y sus bonus millonarios. Es más, andan empeñados (y eso sí que es una rareza en el nuevo desorden económico mundial) en que paguen sus culpas con la cárcel.
Thor's saga (La saga de Thor), documental danés, cuenta ahora la historia del primer milmillonario (en dólares) de Islandia, así como la de sus ambiciosos antepasados: el tatarabuelo, Thor Jensen, que llegó con una mano delante y otra detrás de Dinamarca hace un siglo y se convirtió en un hombre rico y respetable, y el padre, Björgólfur Gudmundsson, viejo practicante del arte de la bancarrota y condenado a finales de los ochenta por su creatividad contable al frente de una naviera. En él se recuerdan los carísimos estudios del chico en Estados Unidos tras la detención del progenitor, los dudosos negocios cerveceros en Rusia, las incursiones en la industria farmacéutica, su impune vida en lo más alto de la sociedad londinense y su vuelta a casa en jet privado adornado con el martillo del dios Thor.
Volvía para resarcir el orgullo herido de su familia, un asunto serio en un país cuyos habitantes son capaces de rastrear a los antepasados hasta los primeros moradores de un pedazo de tierra que pasó de ser el país más pobre de Europa (al independizarse en 1944 de Dinamarca) a ser un paraíso de carísimos todoterrenos y segundas residencias. Thor puso a su padre al frente de su recién comprado Lansbanski, uno de los tres principales bancos del país en cuya privatización de 2003 hay que buscar el origen del catacroc de la isla.
Como en las sagas legendarias de los islandeses, cumbre de la literatura medieval universal que claramente inspira el filme (una de las más célebres es la saga de Egil, nombre de la mujer de toda la vida de Björgólfsson), la superación del desprestigio es el motor fundamental en las motivaciones de héroes como Thor. Y el extranjero, ese lugar en el que uno debe triunfar para volver a casa con la cabeza alta. El documental se pregunta si esta vez Thor será capaz de volver a levantar el vuelo. De momento, y pese al desplome de la Corona islandesa y al paro desbocado para los estándares del país, el tipo ha evitado declararse en bancarrota.
Una sala repleta del cine Bíó Paradís, en el centro de Reikiavik, fue el fin de semana pasado testigo del estreno de la película en Islandia, dentro del festival de cine de la ciudad. Los espectadores soltaban risas nerviosas al ver al exprimer ministro, hoy encausado, chapotear ufano entre tiburones financieros, y se revolvían en sus asientos al escuchar a Thor frases exultantes como esta: "Tengo negocios en las tres grandes necesidades de la vida contemporánea: las tarjetas de crédito, los analgésicos y los móviles".
Al término de la proyección, la audiencia felicitaba respetuosamente a la directora, Ulla Boje Rasmussen, por "la fidelidad al alma islandesa en sus peores momentos". Tan malos como los que abren la cinta, en la que se recogen las imágenes, que dieron la vuelta al mundo, de aquel día de enero de 2009 en el que la policía tuvo que emplear ¡por primera vez! desde 1949 gases lacrimógenos en la plaza del Ayuntamiento contra una muchedumbre equipada con cacerolas como única arma de protesta ante el saqueo, la torpeza y la codicia de unos pocos. Unos sucesos cuyos ecos aún escuecen en las charlas de café de Reikiavik, donde los dueños de los bares han desempolvado las recetas tradicionales de la cocina islandesa y las tiendas de antigüedades venden viejas y reconfortantes fotografías costumbristas, postales de un tiempo en el que las cosas no se regían por las traicioneras reglas de la economía virtual.
@el_pais:

miércoles, 5 de octubre de 2011

Levi Strauss (1829-1902) y los jeans

Levi Strauss  (1829-1902) fue un empresario  fundador de Levi Strauss & Co, uno de los mayores fabricantes de prendas de vestir en el mundo. Criado en Baviera (Alemania), en 1847 emigró a Nueva York junto con dos hermanas y su madre, donde fueron recibidos por familiares.
Se trasladó a San Francisco en 1853 para abrir una pequeña tienda de mercería, que creció hasta convertirse en un próspero negocio.
En 1872, Jacob Davis, un sastre nacido en Riga, quien le compraba regularmente prendas a Levi, le comunicó a éste el inconveniente que presentaban sus pantalones: los bolsillos se descosían fácilmente con el duro trabajo de la mina.
Ambos encontraron una posible solución: reforzar las esquinas de los bolsillos con remaches. Le sugiere que juntos soliciten la patente del proceso y el 20 de mayo de 1873 llega la concesión de esta y de la marca registrada de EE.UU. Así nacía oficialmente el primer pantalón remachado de Levi´s y se inicia la producción de la prenda de vestir más fabricada de todos los tiempos: el jean o vaqueros.
Falleció a los 73 años, el 26 de septiembre de 1902. Sus sobrinos heredaron el negocio, que permanece activo hasta nuestros días. A lo largo de 2008, Levi Strauss cerró su última fábrica en los EE.UU. para trasladar toda su producción a países del tercer mundo.
Fuente: http://www.culturizando.com/2011/09/nota-curiosa-levi-strauss-el-hombre.html
@Culturizando: