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domingo, 7 de octubre de 2012
domingo, 26 de febrero de 2012
Jean Nicot de Villemain, la nicotina y su llegada a Europa
El tabaco tuvo su origen en América, y para Europa, el tabaco fue descubierto cuando Colón llegó a costas sudamericanas, ante el asombro de lo que allí se encontró. En aquel viaje de Colón, hubo algunos tripulantes que probaron el tabaco en esas tierras y al volver a Europa y contar sus experiencias, fueron encerrados por las autoridades, ya que estaban acusados de brujería, en lo que ellos decían, que sólo el diablo podía permitir que un humano soltara humo por la boca.
Felipe II en el año 1559 mandó a traer las primeras semillas de tabaco a un historiador de la India. Estas semillas serían plantadas por primera vez en España, en los alrededores de Toledo, justamente en una zona donde sería denominada como cigarral, porque sufría plagas de cigarras, lo que se piensa que de ahí saldría el nombre de cigarro y todas sus denominaciones posteriores a las personas que trabajasen en el tabaco.
Jean Nicot de Villemain fue el personaje que expandió el tabaco en Europa, concretamente a Portugal, tras conocerlo y darle un uso médico, ya que por lo que se cuenta, con ello curó a la esposa de Felipe II de migrañas. Jean Nicot daría popularidad al tabaco en su utilización de forma aspirada.
Por otro lado, se empezó a dar fama al tabaco y a su proceso de fumar también por los documentos escritos en los que se narraba no sólo la supuesta utilidad medicinal, sino cómo se recolectaba y cómo se preparaba para posteriormente ser utilizado.
Este hombre, embajador de Francia en Portugal, contribuyó a su difusión entre la buena sociedad del Viejo Continente al enviar en 1550 una bolsita con semillas de tabaco a Catalina de Medicis a la corte parisina. El éxito hizo que su apellido quedara para siempre unido a la planta.
La nicotina es un alcaloide que se extrae de las hojas del tabaco. Es un líquido incoloro y oleoso que excita el sistema nervioso, y que fue aislado por primera vez en laboratorio en 1828.
La nicotina es un alcaloide que se extrae de las hojas del tabaco. Es un líquido incoloro y oleoso que excita el sistema nervioso, y que fue aislado por primera vez en laboratorio en 1828.
@muyinteresante
martes, 13 de septiembre de 2011
Simón Bolivar y la Carta de Jamaica
Documento que Simón Bolívar escribió en Kingston el 6 de septiembre de 1815 , y el cual estaba dirigido a un inglés quien se presume pudo haber sido Henry Cullen, súbdito británico, residenciado en Falmouth, cerca de Montego Bay, en la costa norte de Jamaica. La edición en inglés de dicha carta tuvo el título de A friend y en castellano, Un caballero de esta isla. El texto más antiguo que se conoce es el manuscrito borrador de la versión inglesa conservado en el Archivo Nacional de Colombia Bogotá, en el fondo Secretaría de Guerra y Marina, volumen 323. La primera publicación conocida de la Carta en castellano apareció impresa en 1833, en el volumen XXI, Apéndice, de la Colección de documentos relativos a la vida pública del Libertador, compilada por Francisco Javier Yánez y Cristóbal Mendoza. No se ha localizado el manuscrito original castellano, ni se conoce copia alguna entre 1815 y 1883, salvo las 2 publicadas en inglés, de 1818 y 1825.
Contexto histórico: Al llegar Bolívar a Kingston en 1815, contaba con 32 años. Para este momento llevaba apenas 3 años de plena responsabilidad en la lucha de emancipación, pues esta actividad la inicia a partir de la declaración del Manifiesto de Cartagena el 15 de diciembre de 1812. Durante este período desarrolló una intensa actividad militar. Primero, en 1813, con la Campaña Admirable, que lo llevó vertiginosamente en pocos meses a Caracas el 6 de agosto de 1813 para intentar la refundación de la República, empresa que termina en 1814, en fracaso frente a las huestes de José Tomás Boves. Luego de este fracaso regresa a la Nueva Granada, para intentar repetir la hazaña de la Campaña Admirable, acción que es rechazada por sus partidarios. Sintiéndose incomprendido en Cartagena de Indias, decide tomar el 9 de mayo de 1815 el camino de destierro hacia Jamaica, animado por la idea de llegar al mundo inglés y convencerlo de su cooperación con el ideal de la independencia Hispanoamericana. En Kingston vivirá desde mayo hasta diciembre de 1815, tiempo que dedicó a la meditación y cavilación acerca del porvenir del continente americano ante la situación de la política mundial.
La Carta de Jamaica fue concluida el 6 de septiembre de 1815 en Kingston. En ella analiza Bolívar en una primera parte, cuales habían sido hasta ese momento los sucesos históricos en todo el continente americano en la lucha por la libertad. En términos generales, era un balance del esfuerzo realizado por los patriotas en los años transcurridos desde 1810 hasta 1815. En la parte central del documento se exponen las causas y razones que justificaban la decisión de los "españoles americanos" por la independencia. Posteriormente, termina con una llamada a la Europa para que coopere con la obra de liberación de los pueblos hispanoamericanos. En la tercera y última parte, profetiza y argumenta sobre el destino de México, Centroamérica, la Nueva Granada, Venezuela, Buenos Aires, Chile y Perú. Finalmente, culmina Bolívar su reflexión con una imprecación que repetirá hasta su muerte: la necesidad de la unión entre los países americanos. Aunque la Carta de Jamaica fue escrita nominalmente a Henry Cullen, está claro que su objetivo fundamental era llamar la atención de la nación liberal más poderosa del siglo XIX, Inglaterra, a fin de que se decidiese a involucrarse en la independencia americana. No obstante, cuando los británicos finalmente accedieron al llamado de Bolívar, éste prefirió la ayuda de Haití.
@Culturizando:
viernes, 9 de septiembre de 2011
El Nopal y los Aztecas
El aprovechamiento de las propiedades
curativas de las plantas es una práctica milenaria que nunca ha dejado de
existir. El caso del nopal en México, tiene un especial significado por el papel
simbólico del asentamiento de los aztecas en el lago de Texcoco, dando lugar a
su imperio Tenochtitlan (te, piedra y nochtli, nopal). Los aztecas lo usaban
para muchos usos medicinales: para las fiebres bebían el jugo, el mucílago o
baba del nopal la utilizaron para curar labios partidos, la pulpa curaba la
diarrea, las espinas para la limpieza de infecciones, la fruta era usada para el
exceso de bilis, empleaban las pencas del nopal como apósito caliente para
aliviar inflamaciones y la raíz para el tratamiento de hernia, hígado irritado,
úlceras estomacales y erisipela. Actualmente es parte de nuestro escudo nacional
y todavía tiene usos medicinales y alimenticios muy variados.
El nopal es una planta silvestre que
sobrevive en regiones desérticas y frías. No requiere de mucha agua para su
cultivo, por lo que es una buena fuente de ingresos para muchos agricultores que
no cuentan con los recursos necesarios y viven en zonas áridas o semiáridas. Se
dice que tiene un papel ecológico importante, ya que detiene la degradación del
suelo deforestado, o sea, convierte tierras improductivas en productivas.
Existen cerca de mil 600 especies en 122 géneros de la familia de las cactáceas,
de la cual proviene el nopal. Tiene frutos, los cuales son comestibles y se
conocen con el nombre de tunas. En México la ingesta anual per cápita de nopal
es de 6.4 kilos.
@artesdemexico
lunes, 8 de agosto de 2011
Winston Churchill y los enemigos
Winston Churchill. Político británico. Fue corresponsal de guerra para un periódico londinense y en 1900 fue elegido diputado conservador. Luego pasó al Partido Liberal donde desempeñó distintos cargos (Subsecretario de Estado para las colonias, Ministro de Comercio, Ministro de Interior, Primer lord del Almirantazgo y Ministro de Municiones). Pero también se dedicó a la escritura, siendo galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1953.
Un gran previsor
Winston nació en el Palacio de Blenheim en 1874, propiedad de su abuelo, séptimo duque de Marlborough. Sus padres fueron el lord Randolph Churchill y la norteamericana Jennie Jerome. En 1908 se casó con Clementine Hozier, con quien tuvo cuatro hijos (tres mujeres y el varón Randolph).
Estudió la carrera militar en la prestigiosa Academia de Sandhurst. Luchó al servicio de España en Cuba (1898), y pasó dos años con su regimiento en la India y en Egipto. Además, durante la guerra anglo-bóer -en África del Sur- fue corresponsal de guerra para el diario londinense "Mornign Post".
En el año 1900 fue elegido diputado conservador. Pero al discrepar con los conservadores en ciertos aspectos de la economía, abandonó este partido y militó en el Partido Liberal, en el que desempeñó distintos cargos: Subsecretario de Estado para las colonias, Ministro de Comercio, Ministro de Interior, Primer lord del Almirantazgo (Ministro de Marina) y Ministro de Municiones.
En el ministerio de Comercio y en la secretaría del Interior realizó una serie de reformas que establecieron la moderna sociedad del bienestar. Como por ejemplo los proyectos del seguro de enfermedad y seguro de desempleo, que comenzaron a prestar asistencia a los obreros que caían enfermos o se hallaban sin trabajo.
Demostró su aptitud para interpretar la realidad y prevenir acontecimientos posteriores, como el desencadenamiento de la I Guerra Mundial, por lo cual ganó fama de dirigente equilibrado e idóneo.
Tras ser nombrado lord del Almirantazgo, dedicó su esfuerzo a modernizar la armada británica. Promovió la sustitución del carbón por el petróleo como combustible y mandó a instalar grandes cañones en todos los buques. Inició también la puesta en marcha de un grupo de aviación y fomentó la creación de los primeros tanques ingleses, destinados a combatir a los alemanes.
Desde 1924 hasta 1929 fue ministro de Hacienda. En este último año decidió retirarse de la política. Aunque no abandonó su escaño en el Parlamento, se dedicó a la escritura y a la pintura, bajo el seudónimo de Charles Morin, y tuvo algunas interesantes críticas como la de Picasso.
En 1940, después de la invasión alemana de Bélgica y de los Países Bajos, Chamberlain renunció y Churchill lo sustituyó como primer ministro. Con este cambio, el Partido Laborista aceptó participar en el gobierno de guerra. La actividad y capacidad de trabajo para la resolución de los problemas que planteó este suceso mundial (la Segunda Guerra) convirtieron a Churchill en el principal artífice británico de la victoria aliada.
Las elecciones de 1946 dieron la victoria a los laboristas y pasó entonces a ser jefe de la oposición, hasta que en 1951 volvió a triunfar su partido. Dimitió en 1955 y permaneció en los Comunes hasta enero de 1965.
Churchill escribió más de diecinueve volúmenes sobre política e historia. Entre sus obras se destacan: "El liberalismo y el problema social" (1909), "La crisis mundial" (1923-29), "Pensamientos y aventuras" (1932), la biografía "Marlborough" (11933-38) "Paso a paso" (1939), la novela "Savrola" (1900) y sus "Memorias" (1948-54).
Asimismo publicó cuatro tomos de "Historia de los pueblos de habla inglesa: el nacimiento de Bretaña y El nuevo mundo" (1956-58), "La edad de la Revolución" (1957) y "Las grandes democracias" (1958). En 1953 le fue concedido el premio Nobel de Literatura.
Falleció el 24 de enero de 1965. Se lo recuerda como uno de los gobernantes británicos más importantes del siglo pasado, que ha tenido un papel transcendental a nivel mundial.
Fuente: http://www.publispain.com/revista/biografia-de-winston-churchill.htm
@PatyGallardo
Un gran previsor
Winston nació en el Palacio de Blenheim en 1874, propiedad de su abuelo, séptimo duque de Marlborough. Sus padres fueron el lord Randolph Churchill y la norteamericana Jennie Jerome. En 1908 se casó con Clementine Hozier, con quien tuvo cuatro hijos (tres mujeres y el varón Randolph).
Estudió la carrera militar en la prestigiosa Academia de Sandhurst. Luchó al servicio de España en Cuba (1898), y pasó dos años con su regimiento en la India y en Egipto. Además, durante la guerra anglo-bóer -en África del Sur- fue corresponsal de guerra para el diario londinense "Mornign Post".
En el año 1900 fue elegido diputado conservador. Pero al discrepar con los conservadores en ciertos aspectos de la economía, abandonó este partido y militó en el Partido Liberal, en el que desempeñó distintos cargos: Subsecretario de Estado para las colonias, Ministro de Comercio, Ministro de Interior, Primer lord del Almirantazgo (Ministro de Marina) y Ministro de Municiones.
En el ministerio de Comercio y en la secretaría del Interior realizó una serie de reformas que establecieron la moderna sociedad del bienestar. Como por ejemplo los proyectos del seguro de enfermedad y seguro de desempleo, que comenzaron a prestar asistencia a los obreros que caían enfermos o se hallaban sin trabajo.
Demostró su aptitud para interpretar la realidad y prevenir acontecimientos posteriores, como el desencadenamiento de la I Guerra Mundial, por lo cual ganó fama de dirigente equilibrado e idóneo.
Tras ser nombrado lord del Almirantazgo, dedicó su esfuerzo a modernizar la armada británica. Promovió la sustitución del carbón por el petróleo como combustible y mandó a instalar grandes cañones en todos los buques. Inició también la puesta en marcha de un grupo de aviación y fomentó la creación de los primeros tanques ingleses, destinados a combatir a los alemanes.
Desde 1924 hasta 1929 fue ministro de Hacienda. En este último año decidió retirarse de la política. Aunque no abandonó su escaño en el Parlamento, se dedicó a la escritura y a la pintura, bajo el seudónimo de Charles Morin, y tuvo algunas interesantes críticas como la de Picasso.
En 1940, después de la invasión alemana de Bélgica y de los Países Bajos, Chamberlain renunció y Churchill lo sustituyó como primer ministro. Con este cambio, el Partido Laborista aceptó participar en el gobierno de guerra. La actividad y capacidad de trabajo para la resolución de los problemas que planteó este suceso mundial (la Segunda Guerra) convirtieron a Churchill en el principal artífice británico de la victoria aliada.
Las elecciones de 1946 dieron la victoria a los laboristas y pasó entonces a ser jefe de la oposición, hasta que en 1951 volvió a triunfar su partido. Dimitió en 1955 y permaneció en los Comunes hasta enero de 1965.
Churchill escribió más de diecinueve volúmenes sobre política e historia. Entre sus obras se destacan: "El liberalismo y el problema social" (1909), "La crisis mundial" (1923-29), "Pensamientos y aventuras" (1932), la biografía "Marlborough" (11933-38) "Paso a paso" (1939), la novela "Savrola" (1900) y sus "Memorias" (1948-54).
Asimismo publicó cuatro tomos de "Historia de los pueblos de habla inglesa: el nacimiento de Bretaña y El nuevo mundo" (1956-58), "La edad de la Revolución" (1957) y "Las grandes democracias" (1958). En 1953 le fue concedido el premio Nobel de Literatura.
Falleció el 24 de enero de 1965. Se lo recuerda como uno de los gobernantes británicos más importantes del siglo pasado, que ha tenido un papel transcendental a nivel mundial.
Fuente: http://www.publispain.com/revista/biografia-de-winston-churchill.htm
@PatyGallardo
miércoles, 20 de julio de 2011
Santucho por Vera Carnovale: "Los combatientes"
Vera Carnovale: “En el imaginario partidario, Santucho encarna todos los valores del militante ideal”A 35 años de la muerte de Mario Roberto Santucho, la historiadora habla de Los combatientes (Siglo XXI), su flamante libro en el que plantea una perspectiva novedosa para abordar la historia del PRT-ERP, su identidad partidiaria. “En general se preguntan dónde estuvo el error, pero no explican por qué actuaron como actuaron”, aseguró.
Se cumplen 35 años de la muerte de Mario Roberto Santucho, el santiagueño líder de PRT-ERP. En sintonía, por azar o por astucia editorial, acaba de aparecer Los combatientes (Siglo XXI), el flamante libro de la historiadora Vera Carnovale, una investigación de rigor académico sobre la principal organización revolucionaria de izquierda del país. Enfocada en los aspectos centrales del universo partidario, la autora busca entender y explicar por qué los militantes actuaron como actuaron. La inspiración marxista, la lectura de la revolución cubana, el ideal del hombre nuevo, el ejemplo sacrificial del guevarismo, son revisitados a través del estudio de los documentos del partido (El combatiente, Estrella roja, correspondencia, etc.) y una serie de entrevistas con los sobrevivientes. Carnovale, cuyo libro está basado en la que fue su tesis doctoral, recibió a Revistaenie.com en la sede del CEDINCI, donde trabaja hace diez años. Entre imágenes de una muestra sobre Karl Marx y miles de libros y archivos de la “cultura de izquierda en Argentinas” la autora busca explicaciones y respuestas para entender el imaginario perretista.
-¿Por qué elegiste la identidad del PRT ERP como eje de tu investigación, una perspectiva distinta a la de otros libros?
Una insatisfacción frente a los enfoques de los trabajos más conocidos, que hacían hincapié esta idea de hacer un balance a partir de la derrota de la organización. Se preguntan dónde estuvo el error. Y entonces se cuestionan ciertas estrategias de la lucha armada, por ejemplo. Pero no explican por qué los actores actuaron como actuaron, por qué llevaron adelante esa línea política, sino que apelan a una mirada prescriptiva, diciendo el error estuvo acá, se debió hacer así o asá. Con el presupuesto de que la historia podría haber sido otra, pensando que la revolución hubiera triunfado si no se cometían esos errores. Hay una premisa que no se coteja con el sistema de creencias partidarias.
-Y es ese sistema el que los lleva a la muerte, a entregarse por completo sin medir las consecuencias.
Sí, es una identidad, un imaginario y un conjunto de valores morales marcado por una fuerte ética sacrificial. No hay vida fuera de la revolución, en palabras del Che Guevara. El juramento es a vencer o morir, cualquier retroceso es percibido como una traición.
-En una revolución verdadera, se triunfa o se muere…
Exacto. Es la consigna. No hay negociación posible en el ideario de la revolución. En la revolución, como en la guerra, el sentido debe ser total, de otra manera los hombres no estarían dispuestos ni a morir ni a matar.
-Esa insatisfacción que te llevó a escribir el libro, ¿se transforma en un acto reivindicatorio?
Intenté desplegar la lógica y la subjetividad desde la perspectiva de la organización. No tengo una voluntad valorativa: ni prescriptiva como otras publicaciones ni reivindicativas como muchas memorias militantes. Trato de entender y explicar por qué actuaron como actuaron y no de otra manera. Digo que con este sistema de creencias, de mandatos morales, era imposible que actuaran de otra manera.
-El PRT lo decía de otra manera, buscaba el socialismo y, a su vez, quería ofrecer una lección de dignidad a través de sus prácticas, ¿lo logró?
Fueron terriblemente fieles a lo que postularon. Y la mayoría de los militantes que entrevisté se siente muy digna con su propia historia.
-Por la perspectiva del libro, elegiste contar la historia desde adentro, con muy pocos testimonios externos a la organización, ¿por qué?
Fue una decisión previa. Fuentes de época y testimonios provienen casi en su totalidad de la organización. Ahora la deuda es poner en diálogo esa subjetividad con la de otros actores sociales. Ver qué pasaba en la fábrica, por ejemplo, pero ya no desde la perspectiva perretista, sino de los obreros. Es una deuda pendiente, que lamento no haber podido cumplir. Allí se juegan los famosos desajustes.
-Una de las marcas del PRT ERP es la corta vida del movimiento, la aniquilación temprana de sus mejores cuadros… Es cierto que su origen puede rastrearse muy atrás, pero su vida se diluye en apenas 10 años, en los que deben masticar y digerir todo su andamiaje ideológico y afrontar una praxis revolucionaria… Marxismo clásico, leninismo, trotskismo, revolución cubana, latinoamericanismo… ¿Qué destacarías en esa amalgama de corrientes?
Primero, el fuerte componente trotskista. El PRT nace del cruce del FRIP y de Palabra Obrera, y el marxismo leninismo le llega al FRIP desde Palabra Obrera. Y cuando Santucho (FRIP) rompe con Moreno (PO), muchos cuadros de Palabra Obrera se quedan con Santucho, y luego serán cuadros muy destacados dentro de la organización. Luis Ortolani, que escribió ese famoso libro Moral y proletarización, es uno de ellos. Hay una marca trotskista muy fuerte, aunque el PRT se separa de la Cuarta Internacional en el 73. Luego, sin lugar a dudas, el Guevarismo que otorga la convicción de que la acción armada crea conciencia para la revolución, que despierta la conciencia de las masas, y también un conjunto de valores ético-morales, dentro de los cuales sobresale la ética del sacrificio, que va a modelar la subjetividad militante. Del leninismo toman el modelo de organización, la disciplina partidaria, la estructura celular compartimentada. No renuncian a ninguno de estos componentes. Y aparece también maoísmo, que influye en la proletarización del partido, en la convivencia de los intelectuales con las masas, que lava de vicios morales al intelectual pequeño burgués. Las masas son el lugar de mayor pureza ideológica.
-Con semejante cantidad de fuentes, las rupturas, una constante en los partidos de izquierda, son prácticamente inevitables. ¿Por qué se impone la línea de Santucho?
Quizás porque en el imaginario partidario Santucho encarna todos los valores de ese militante ideal que pretenden construir. Incluso en cosas tan discutibles como ser callado o ser humilde, su figura proyecta muchos de esos valores. Además, viene del norte, es morocho, tiene un componente proletario…
-Y tenía un hermano seminarista…
Hay quienes piensan que esta ética sacrificial, con muchísimos puntos en común con el cristianismo, viene también de la propia familia Santucho.
-Pero es una mezcla que merece otro análisis, porque todas sus demás fuentes son anticlericales, ¿cómo se explica?
En Latinoamérica hay un proceso de radicalización del cristianismo que permite un diálogo con el marxismo. Ese universo de revolucionarios relee la historia del cristianismo. Cito una carta de Santucho a su hermano en la que le dice que los herederos de Cristo son los revolucionarios, que pelean por un mundo mejor. Hay una secularización del cristianismo. Y no solo en el PRT.
-En esa construcción ideológica, surge rápido la importancia del Partido, anteponer la política al fusil, algo que en la lucha armada es difícil de sostener. El peligro de confundir fines y medios, como dice Hannah Arendt, de que lo militar prime sobre lo político, ¿se puede separar?
Desde mi perspectiva, nada es más difícil en la historia que separar política de violencia. Sería presuponer que existe una política sin violencia, aunque esta sea simbólica, o una violencia sin marcas de la política. Preferí pensar el sentido que el PRT le atribuía a la acción armada en las distintas coyunturas.
-¿Por ejemplo?
A partir del 73 se intensificó la acción armada, se abrió un frente en Tucumán, se intensificaron los ajusticiamientos, se intentó regularizar le ejército del PRT. Ahora, todo eso ya estaba pensado desde 1968. Si leemos el librito rojo, allí anticipan todo lo que finalmente va a ocurrir. La militarización, la intensificación del accionar armado, existen de manera embrionaria en ese cúmulo de ideas. Guerra popular prolongada, y guevarismo. En un momento de reflujo de las masas, como el 75, funciona el guevarismo: la acción armada genera conciencia, impulsa el accionar de las masas. Eso funciona a nivel de su imaginario y es, en consecuencia, lo que en definitiva hacen.
-Defendiendo derrotas cantadas como el caso de Monte Chingolo, donde son arrasados…
Tiene ese objetivo. Vamos a demostrar la vulnerabilidad del enemigo, vamos a juntar armas para el pueblo, vamos a dar un ejemplo de dignidad, vamos a mantener firme la llama de la resistencia, esa es la frase. Ahí se junta esta profunda convicción de que la acción armada genera conciencia con esta ética sacrificial. La muerte del revolucionario abona el cuerpo colectivo de la revolución. La sangre de hoy abona el camino hacia el socialismo. Por eso sostengo que pasó lo que tenía que pasar.
-Esa capacidad anticipatoria del libro rojo, también lo tienen frente al advenimiento del golpe del 76, que traería una dictadura sanguinaria. ¿Por qué si tiene esa capacidad teórica, de análisis, siguen adelante creyendo incluso en la posibilidad de vencer…?
La derrota no estaba en los cálculos. Hay una certeza profunda en el triunfo de la revolución. Algunos de mis entrevistados piensan que la clase obrera argentina estaba en los umbrales del socialismo.
-Rodolfo Walsh ya había dicho lo contrario…
Pero nadie duda todavía del triunfo. Y si dudan, tienen un compromiso de sangre con los caídos. A vencer o morir. Ante cada muerte nosotros tomaremos su fusil. En esa hermandad, en ese compromiso transita el libro, que por eso se llama Los combatientes. No hay vida fuera de la revolución. Hay una ética sacrificial dentro de estos partidos que son la polis en si misma, y que cubre tanto las expectativas colectivas como las personales. Fuera del partido no hay nada.
-Te referís a los revolucionarios profesionales, pero también el partido se nutre de militantes que van llegando, y que no tienen tan claros esos postulados ideológicos. ¿Cómo se resuelve esa distancia entre Santucho o Menna con la nueva militancia?
Los dirigentes comparten con toda la organización el imaginario, el conjunto de valores del que venimos hablando. El ejemplo más claro está en la caída de Santucho y de Menna. ¿Cómo se explica algo así en cuadros de esa envergadura? ¿Se dejaron morir?
No. Son víctimas de su subjetividad. Cómo Santucho va a alquilar no uno, dos departamentos con ventanas enrejadas. El instructivo guerrillero más básico dice que las casas operativas debían tener un fondo para escaparse. Menna va a alquilar un nebulizador, cuando cae encuentran en su bolsillo una factura de la farmacia con la dirección real de dónde estaba parando. Y esto es comparable incluso a Monte Chingolo. Saben de la infiltración, la desoyen; no prueban las armas; antes de la operación caen varios compañeros que tenían información, y siguen. Y en estas condiciones salen cantando a atacar Monte Chingolo. Y en alpargatas.
-Santucho aparece mucho en el libro, pero sólo en su relación con el partido, ¿por qué?
Intenté reconstruir la subjetividad colectiva. No me gustan las intervenciones que buscan una diferenciación radical entre las direcciones y el grueso de la militancia, porque creo que buscan culpabilizar a los líderes y fracasan en ver las responsabilidades compartidas.
-Pero esa no es una crítica que se le haga tanto al ERP, su dirección fue aniquilada, recae más en Montoneros… ¿también la considerás inválida para ese caso?
Sí, porque entiendo que no explica nada. Por supuesto que es esperable que aquel que tiene un puesto de dirección tenga más responsabilidad en los saldos, pero creo que no tiene sentido preguntarse por el rol de las conducciones sino cómo es posible que el conjunto de la militancia los siguiera. La clave está en lo compartido, en el sistema de creencias. Y vale también para la Contraofensiva montonera. Firmenich puede dar cualquier orden, pero por qué le hacen caso, por qué vuelven a la Argentina.
-El libro no trata el vínculo ERP Montoneros, no hay comparaciones, a excepción de ciertas menciones sobre los ajusticiamientos, el secuestro y muerte de Aramburu…
Hay un punto de contacto en algunos ajusticiamientos. En particular en el caso de Aramburu. El móvil es la venganza, la represalia. A Aramburu lo juzgan por la desaparición del cuerpo de Evita y por los fusilamientos de José León Suárez. Y la mayoría de los ajusticiamientos del ERP son en represalia por la tortura, desaparición, y muerte de sus militantes. Pero Montoneros también usa el ajusticiamiento como presión política, cosa que no encontré en el PRT. El asesinato de Rucci, por ejemplo, que se hizo para presionar a Perón y mostrarle la fuerza de la organización.
-Y a través de los testimonios, ¿qué pudiste recavar acerca de esa desconfianza o sospecha que despertaron los cruces previos a la caída de Santucho…?
El hueso duro de roer para ellos es el Peronismo. Para el PRT Perón era el líder de la contrarrevolución en la Argentina. Pero al igual que la mayoría de las agrupaciones de izquierda tiene que sopesar esa idea con el hecho de que las masas se identifican con el peronismo. Eso es difícil de conciliar.
-El famoso debate por el entrismo…
Sí, ese debate. Pero el otro debate es por la necesidad de integrar a las organizaciones hermanas, que son las que apelan a la lucha armada, en una instancia integradora. Eso nunca se llevó a cabo, aunque muchos dijeran que estaban a punto de lograrlo. Y tampoco hubo una relación armónica a nivel militancia. Compiten por lograr la simpatía de los movimientos de masas, y cuando en el 73 llega la JP y arrasa con el trabajo que los otros partidos vienen haciendo hace años, deja heridas. El PRT, y esto es algo que yo no comparto, pensaba que la clase obrera estaba dejando de ser peronista.
-Eso se ve frente a la opción electoral, el mismo Agustín Tosco lo explica de algún modo cuando cierra la posibilidad a la fórmula Tosco-Frondizi porque dividiría al movimiento obrero…
Se da cuenta de que no se le puede dar la espalda al peronismo. Y también aparece luego el problema de la lucha armada contra el gobierno de Cámpora, que trae aparejados muchos obstáculos.
-Ellos ven en Cámpora una continuidad del régimen, descreen de esa democracia. Y Campora, aunque libera a los presos políticos firma el Pacto Social, un tremendo ajuste…
Y el ministro de Bienestar Social es López Rega, eso está claro. Antes de que ganara Cámpora el PRT vaticina cuáles iban a ser los problemas del peronismo en el poder. Dice que no va a poder satisfacer las demandas del movimiento de masas, porque no está en su esencia, y que se viene la derechización, los límites a la protesta social. La pregunta era si la lucha armada torcería este rumbo pero lo que en realidad sucede es generar más represión.
-¿Cómo se ven tus entrevistados, estos ex PRT en la coyuntura actual?
Hay un abanico muy grande. Van desde la reivindicación absoluta a cuestionamientos de diversa índole: ideológicos, políticos, éticos. Pero casi todos recuerdan esa experiencia como una época de mucha intensidad y plenitud, aunque no puedan creer las cosas que hacían. No se si tienen nostalgia, pero es algo de lo que no se arrepienten.
-¿Y en relación a los juicios que se vienen llevando a cabo?
Es interesante lo que pasa allí, porque cuando la consigna es a vencer o morir, el sobreviviente no tiene lugar. Los juicios los devuelven a un rol protagónico, porque pueden aportar sus testimonios e información al armado de este rompecabezas, aunque para muchos resulta muy conmovedor, les devuelve algo de la vitalidad de aquellos años. Hoy, aunque fueron derrotados, algo pueden hacer o aportar por aquéllos compañeros a los que los unía un juramento de sangre. Para reivindicarlos como aquéllos militantes que dieron la vida por un mundo mejor.
Fuente: @revistaenie
sábado, 16 de julio de 2011
Llevaban cuernos los cascos de los vikingos?
A pesar de la imagen habitualmente difundida, los vikingos jamás llevaron cuernos en el casco. Las películas pintan a los originarios habitantes de Escandinavia como feroces guerreros con barba pelirroja, torso desnudo y yelmo cornudo, pero la realidad fue diferente. Es verdad que la sociedad vikinga era violenta: en casi todas las tumbas de varones se han encontrado armas. Un guerrero bien equipado debía tener espada, escudo, lanza, hacha y arco con flechas. Pero los yelmos y armaduras que llevan los vikingos de los grabados modernos no aparecen en los hallazgos arqueológicos. Concretamente los cascos con cuernos no se han encontrado jamás entre esos objetos. Son más bien un invento del romanticismo del siglo XIX, que exageró e idealizó la fiereza de aquellos guerreros.-Fuente: @muyinteresante
sábado, 7 de mayo de 2011
125 años de Coca-Cola
Coca-Cola alcanza los 125 años como la marca comercial más famosa del mundo y un negocio global de 100.000 millones de dólares. La compañía considera que tiene un gran potencial de desarrollo y se ha fijado como objetivo duplicar su tamaño en diez años.La fórmula del jarabe que el 8 de mayo de 1886 creó John Pemberton en Atlanta, el padre de la Coca-Cola, es el secreto mejor guardado de la compañía y, desde 1925, permanece bajo llave en la sede del SunTrust Bank de la ciudad.
El año de su lanzamiento, se vendían nueve Coca-Colas al día. En 2010, cada segundo se consumieron en el mundo 19.400 bebidas de la multinacional. La marca Cola-Cola está valorada en 67.000 millones de dólares (46.073 millones de euros) y el negocio generado del grupo supera los 100.000 millones de dólares.
La innovación y, sobre todo, la comunicación han sido las claves del éxito de Coca-Cola. Asa Candler, que adquirió la firma a su creador en 1892, y Ernest Woodruff, que asumió la presidencia en 1902, convirtieron la bebida en una marca y ésta en un negocio rentable. Candler fue un pionero en técnicas de márketing con la introducción de cupones para probarla gratuitamente. En 1920, uno de cada nueve americanos ya lo había hecho sin pagar un centavo. El ejecutivo cedió, en 1899, los derechos del producto para que pudiera ser embotellado por terceros, y Woodruff le dio el empujón para su internacionalización.
Otro de sus éxitos fue el sistema de embotelladores, que aún sigue vigente con casi 300 socios en el mundo. En 2010, tras recuperarse de la caída de ventas del año anterior, la compañía alcanzó una cifra récord de 35.119 millones de dólares por la venta de los concentrados a los embotelladores. La importancia de la publicidad fue, sin duda, otra de sus apuestas visionarias.
En 1892, la compañía contaba con un presupuesto publicitario de 11.000 dólares y, en 1901, se había multiplicado por diez. Los primeros anuncios eran sencillos y destacaban las cualidades del producto: “La bebida más refrescante del mundo”, pero poco después se añadieron escenas de gente disfrutando de la vida con Coca-Cola. Y, para compartir los buenos momentos con los consumidores, hay que estar cerca de ellos. Hoy, más de 22 millones de fans siguen a Coca-Cola en Facebook.
Diversificación
En 1955, la corporación lanzó Fanta de Naranja en Italia. En 1960, Coca-Cola compró los zumos Minute Maid y, un año después, introdujo Sprite. Desde entonces, la diversificación forma parte de la estrategia y, ahora, suma más de medio millar de enseñas en 206 países.
Después de 125 años de vida, Coca-Cola es líder en bebidas y vislumbra tantas oportunidades como las logradas en el pasado. “Nuestro viaje acaba de comenzar”, aseguran en la multinacional. Para 2020, la compañía aspira a doblar su tamaño y, entonces, el sistema Coca-Cola moverá 200.000 millones de dólares y sus productos se consumirán en más de 3.000 millones de ocasiones cada día.
Los países emergentes y en vías de desarrollo tirarán del crecimiento, aunque la mayor rentabilidad del negocio la seguirán aportando los mercados maduros.
En China, el consumo de productos de Coca-Cola es 2,6 veces inferior a la media mundial, pero este año acaba de superar Brasil y ya es el tercer mercado para la empresa. Nadie duda de que un día será mayor que Estados Unidos.
Los creadores de un gran imperio
John Pemberton: El 8 de mayo de 1886 John S. Pemberton creó en la farmacia Jacobs la fórmula de la Coca-Cola. Su contable, Frank Robison, fue el artífice del nombre, quien pensó que dos ‘C’ se verían bien en publicidad.
Asa G. Candler: En 1891, otro farmacéutico, Asa G. Candler, compró y registró la marca. En cuatro años, consiguió que Coca-Cola se bebiera en todo Estados Unidos y, en 1897, comenzó la exportación fuera del país.
Robert Woodruff: Tres décadas más tarde, Ernest Woodruff compró en 1919 todas las acciones de Coca-Cola a la familia Candler y logró consolidar el negocio tras la I Guerra Mundial. Woodruff abandonó la presidencia en 1955.
Roberto Goizueta: De origen cubano, Goizueta es uno de los presidentes más carismáticos. Bajo su batuta, Coca-Cola pasó de ser una compañía de 4.300 millones a una de 148.000 millones de dólares. Creó nuevos productos, como la Coca-Cola Light.
Douglas Daft: Tras el breve mandato (dos años) de Douglas Ivester, el australiano Douglas Daft cogió el mando de la compañía. En este periodo, reorganizó la estructura corporativa y lanzó el pack de cartón de 12 latas.
Muhtar Kent: En julio de 2008, heredó la presidencia de la compañía el hasta entonces director de Operaciones, Muhtar Kent. Sus objetivos: aumentar las ventas del grupo en su país y potenciar el crecimiento internacional.
Fuente: http://www.expansion.com/2011/05/06/empresas/distribucion/1304714355.html?a=6ac01c8d7a7789aabd04b84514385b72&t=1304763904
@rocioruizsa
domingo, 17 de abril de 2011
Benjamin Franklin
Franklin nació en el 1706 en Boston. Él era el décimo hijo de un fabricante de jabones y de velas. Él recibió una educación formal, pero principalmente aprendió por sí solo. Después de servir de aprendiz de su padre cuando tenía 10 o 12 años, se fue a trabajar para su hermanastro James, que era un tipógrafo. En el 1721, James fundó el New England Courant, el cuarto periódico de las colonias. Benjamin secretamente contribuyó al periódico 14 ensayos, que constituyeron sus primeros escritos publicados.En el 1723, debido a desacuerdos con su hermanastro, Franklin se mudó a Philadelphia, donde encontró empleo como tipógrafo. Se quedó ahí por dos años y luego se fue a Inglaterra por dos años más. De vuelta en Philadelphia, subió rápidamente en la industria tipográfica. Él publicó el Pennsylvania Gazette (1730-48), el cual había sido fundado por otro hombre en el 1728, pero su aventura literaria más exitosa fue el almanaque anual llamado Poor Richard's Almanac (1733-58). Éste obtuvo mucha popularidad en las colonias, segundo después de la Biblia, y eventualmente su fama se esparció por Europa.
Mientras tanto, en el 1730, Franklin vivió con Deborah Read, a la que consideraba como esposa, la cual le dió un hijo y una hija; él aparentemente tuvo hijos con otra mujer fuera de matrimonio. Para el 1748, él había obtenido independencia financiera y había obtenido reconocimiento por su filantropía y por el estímulo que le daba a causas cívicas como a bibliotecas, a instituciones educativas, y a hospitales. Enérgico e incansable, encontró tiempo para seguir su interés en la ciencia y para entrar en la pólitica.
Franklin sirvió como secretario (1736-51) y miembro (1751-64) de la legislatura colonial y como diputado del encargado de correos de Philadelphia (1737-53) y como diputado general de correos de las colonias (1753-74). También, representó a Pennsylvania en el Congreso de Albany (1754), y convocó a las colonias a que se unieran durante la guerra Franco-India. El congreso adoptó su Plan de Unión (Plan of Union), pero las asambleas de las colonias lo rechazaron debido a que invadía sus poderes.
Durante los años del 1757-62 y del 1764-75, Franklin vivió en Inglaterra, originalmente como agente de Pennsylvania y más tarde de Georgia, New Jersey, y de Massachusetts. Depués en el período que coincidió con la agitación en las colonias, él pasó por una metamorfosis política. Hasta ese momento él era un inglés contento, pricipalmente preocupado con la política provincial de Pennsylvania, desconfiaba los movimientos populares y no veía provecho alguno en llevar un principio al extremo. Cuando la idea de impuestos parlamentarios socavó las alianzas viejas, el condujo el ataque del partido Quaker hacia el partido de propietarios anglicanos y a sus aliados presbiterianos de la frontera. Su propósito cuando pasó esos años en Londres era el reemplazo de la administración de la familia Penn por autoridad real - la conversión de la provincia de una colonia de propietarios a una colonia real.
Fue durante la crisis del Stamp Act, que Franklin se desarrolló de un líder de un partido derrotado provincial a ser portavoz célebre de los derechos americanos en Londres. Aunque agente de Pennsylvania, se opuso por todos los medios a que se aprobara la ley del 1765; no estaba al tanto de la magnitud de las hostilidades en las colonias. Él creyó que la aprobación no se iba a poder prevenir y decidió trabajar para que se revocara.
El hecho de que Franklin nombró a un amigo y aliado político como distribuidor de sellos para Pennsylvania, junto con la aparente aceptación de la legislación, armó a sus oponentes hacendados de ideas explosivas. La explotación por ellos de estas ideas puso en peligro su reputación hasta que se publicó una información fidedigna que demostraba su oposición al acta. Por un tiempo el resentimiento de la muchedumbre puso en peligro a su familia y a su casa nueva en Philadelphia, hasta que sus aliados comerciantes le suministraron apoyo. Posteriormente, la defensa de Franklin de la posición americana en la Cámara de los Comunes durante los debates sobre si se revocaba el Stamp Act, restauró su reputación.
Franklin regresó a Philadelphia en mayo del 1775, e inmediatamente se convirtió en miembro distinguido del Congreso Continental. Trece meses después, sirvió en el comité que diseñó la Declaración de Independencia. Posteriormente, contribuyó al gobierno de muchas maneras importantes, incluyendo servicio como encargado de correos general y tomó los deberes de presidente de la asamblea constitucional de Pennsylvania.
Pero después de año y medio de su regreso, el estadista envejeciente, se fue de nuevo a Francia, empezando una carrera de diplómatico que lo ocuparía por el resto de su vida. En los años del 1776 al 79, como uno de tres comisionados, dirigió las negociaciones que trajeron los tratados de comercio y de alianza con Francia , por los cuales el público lo adoraba, y producía riñas constantes con los otros comisionados. Durante el tiempo en que él fue comisionado en Francia (1779-85), él y John Jay y John Adams negociaron el Tratado de París (1783), que terminó la Guerra de la Independencia.
De vuelta en los Estados Unidos, en el 1785 Franklin fue presidente del Concilio Ejecutivo Supremo de Pennsylvania. En la Asamblea Constitucional, aunque no aprobaba muchos de los aspectos del documento final y aunque estaba entrado en años, y tenía mala salud, no se perdió casi ninguna de las sesiones, prestó su prestigio, calmó pasiones, y arregló disputas.
En sus últimos años, trabajando en su autobiografía, Franklin pudo ver que su vida fue muy provechosa, llevada a cabo entre dos continentes. Con energías hasta el final, en el 1787, fue elegido como el primer presidente de la Sociedad para Promover la Abolición de la Esclavitud de Pennsylvania - una causa para la que trabajó desde los 1730s. Su último acto público fue el de firmar una petición al Congreso recomendando la abolición del sistema de esclavitud. Un poco después, en el 1790 a la edad de 84 años Franklin murió en Philadelphia, donde fue enterrado en el cementerio Christ Church Burial Ground.
Fuente: http://www.archives.gov/espanol/dia-de-la-constitucion/benjamin-franklin.html
@Culturizando
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